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Convulsiones en perros y gatos: ¿cómo afrontar este problema?


Uno de los mayores motivos de consulta neurológica en hospitales veterinarios o clínicas especializadas es la convulsión en perros y gatos: una condición que perjudica la salud, seguridad y bienestar de los animales afectados.

Causado por un exceso de estímulos neuronales en un área específica del cerebro, el convulsiones en perros y gatos ocurre si el estímulo eléctrico excesivo se manifiesta en un solo punto del hemisferio cerebral; se conoce como convulsión focal y puede presentarse de muchas maneras; que van desde breves momentos de inconsciencia (cuando el animal no es consciente del entorno) hasta temblores o sutiles contracciones musculares involuntarias, que pueden durar unos segundos o minutos.

Debido a la migración del estímulo a otras áreas del cerebro, se producen convulsiones generalizadas; caracterizado por una condición más severa, donde se pueden notar manifestaciones variadas en gran parte del cuerpo y la región cervical (cuello) del animal, las cuales presentan tensión, temblor o rigidez.

Este mismo tipo de síntoma también puede llegar a las áreas de la mandíbula y las extremidades del perro o gato, y la condición también puede causar respiración ruidosa, ocurrencia de hemorragias por mordedura en la lengua o la mejilla e incluso en el intestino y la vejiga incontrolados, provocando defecación y micción involuntarias.

En algunos casos, los perros y gatos pueden presentar cambios de comportamiento que preceden a los episodios convulsivos (fenómeno conocido como fase del aura), mostrando agitación, búsqueda excesiva del cuidador o la necesidad de intentar esconderse en algún lugar.

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Cuando los músculos se relajan nuevamente, la respiración se normaliza y la conciencia del animal se recupera, se puede decir que el episodio ha terminado y; en este momento, evitar la agitación o el ruido Lo excesivo es importante, porque cuanto más tranquilo esté el ambiente, mejor será la recuperación de la mascota. Sin embargo, lamentablemente, esto no garantiza la ausencia de nuevos episodios.

Después de la estabilización de la afección y la atención médica veterinaria de emergencia, el diagnóstico de la convulsión debe realizarse mediante exámenes. En muchos casos, la causa sospechada de la convulsión está asociada con la epilepsia; pero, antes de definir este diagnóstico, es necesario que un neurólogo realice una evaluación específica.

Se llama epilepsia cuando hay varios convulsiones - sean frecuentes o esporádicas - y es necesario descartar la posibilidad de que otras enfermedades que pueden derivar en convulsiones estén afectando al animal antes de que sea diagnosticado como epiléptico.

Las principales causas de las convulsiones se pueden dividir según su ubicación de origen, que pueden ser extracraneales, intracraneales o idiopáticas (de origen desconocido). Entre las principales causas, podemos mencionar:

  • Intoxicaciones y envenenamientos
  • Enfermedades e infecciones inflamatorias
  • Lesiones automovilísticas o caídas
  • Trastornos y desequilibrios metabólicos
  • Cambios genéticos
  • Accidentes vasculares

Las convulsiones de origen extracraneal se producen principalmente debido a problemas metabólicos, nutricionales o de intoxicación. Metabólico es el funcionamiento insuficiente del órgano que puede generar una acumulación de sustancias tóxicas al cerebro y un buen ejemplo de esto se puede ver en animales que tienen Diabetes Mellitus, y resaltan variaciones en los niveles altos o bajos de glucosa en sangre; que puede causar convulsión en el animal - recordando que los cachorros son más sensibles a una disminución de la glucosa en sangre cuando pasan un período prolongado de ayuno.

En el caso de las intoxicaciones, las causas más comunes son la ingestión de productos de limpieza y los más variados tipos de venenos, que van desde los destinados a acabar con los animales venenosos hasta los venenos industrializados contra las ratas.

Las alteraciones intracraneales presentan una gran posibilidad de causas como neoplasias, encefalitis por virus, bacterias u hongos y enfermedades inmunomediadas (que ocurren con mayor frecuencia en animales jóvenes y pequeños como Lhasa Apso, Yorkshire, Shi Tzu, Maltés, Poodle, Bulldog francés y diferentes variaciones de Terriers).

Además de las lesiones provocadas por caídas o accidentes de tráfico y alteraciones genéticas (hidrocefalia), también existen malformaciones genéticas que provocan descontrol neuronal predisponiendo a convulsiones en los animales - y cuando se desconoce la causa de este tipo de episodios, se clasifica como idiopático y , debido a la exclusión de otras posibilidades, puede considerarse como epilepsia.

Generalmente, episodios convulsivos son más evidentes en perros y gatos menores de cuatro años, y hay un grupo específico de razas que pueden presentar la imagen, incluidos nombres como, pastor alemán, setter, caniche toy, san bernardo, husky siberiano, beagle, fox terrier, Cocker Spaniel y Dachshound, entre otros.

Los animales con otras enfermedades, como enfermedades cardíacas, diabetes o hipertensión, también tienen más probabilidades de sufrir accidentes cerebrovasculares, ya sea por obstrucción o rotura de vasos. Para diagnosticar la causa de un exceso de estímulos neuronales, son necesarios análisis de sangre, resonancia magnética y, en algunos casos, tomografía computarizada; además del análisis de líquido cefalorraquídeo (líquido que rodea y protege el cerebro).

Con la ocurrencia del episodio convulsivo y consecuente disminución del flujo de oxígeno cerebral, se recomienda que el animal tenga atención inmediata, sea evaluado por un veterinario competente e investigando a fondo las causas; pudiendo así realizar el mejor tratamiento disponible.

En los casos más graves, es necesaria la hospitalización como soporte, permitiendo la inducción del coma (con la infusión de medicamentos para ayudar a controlar la afección) y el soporte ventilatorio (oxigenoterapia, ventilación controlada), evitando parte del riesgo de secuelas de trastornos neurológicos o la muerte del animal.

Dicho esto, compruebe qué tipo de medida tomar en caso de que sea testigo de una convulsión en perros o gatosy prepárate para ayudar a tu amigo de cuatro patas:

  • Evite estímulos externos como gritos, ruido o iluminación excesiva
  • Prevenga accidentes retirando objetos que puedan resultar peligrosos y que se encuentren cerca del animal. Si el episodio de convulsiones está ocurriendo cerca de áreas de riesgo o existe la posibilidad de caerse del lugar (cama, sofá, escalera), promover una remoción cautelosa
  • Intenta poner algo suave debajo de la cabeza del animal, para que no golpee el suelo, evitando que la imagen empeore. No coloque las manos cerca de la boca del perro o gato, evitando la posibilidad de mordeduras accidentales (debido a movimientos involuntarios).
  • Al final de la crisis, la mascota puede presentar agitación o apatía, y en esta etapa se recomienda que el animal sea apoyado con toques suaves y una voz suave para que recupere los sentidos con tranquilidad.
  • Acudir directamente al hospital veterinario más cercano en cuanto el animal esté más tranquilo, para que se le administren los medicamentos que ayuden a contener la afección y prevenir la recurrencia del episodio - y también para iniciar la investigación diagnóstica, permitiendo realizar un diagnóstico. tratamiento más eficaz.


Video: Convulsiones en el perro y en el gato - Neurología (Agosto 2021).